Las modernas instalaciones de fabricación suelen producir grandes volúmenes de datos, más allá de sus actuales capacidades de procesamiento. Responder a este desafío,Bosch invirtió 2.900 millones de euros en inteligencia artificial (AI)para salvar la brecha.
La estrategia corporativa se centró en la utilización de AI para optimizar el uso de datos a lo largo de su operación de fabricación. Esto incluye el análisis de la información obtenida de:
- La cámara que monitoriza la línea de producción
- Sensores que rastrean el rendimiento de la máquina
- Software que registra cada paso operacional
Todo el punto de esta iniciativa es permitir una adopción de decisiones más rápida e informativa, así como reducir al mínimo la interferencia operacional por daños colaterales. Esta inversión significativa socava las prioridades de fabricación de Bosch, que ahora se centran en la eficiencia y automatización basadas en datos.